Archivos Mensuales: septiembre 2014

¿POR QUE AHORA?

¿Cuántas veces nos hemos arrepentido de no hacer algo o no decir algo? ¿Cuántas veces hemos dicho que luego hacemos o decimos tal cosa y al final nunca lo hacemos? Muchas veces posponemos las cosas o nos falta un empujoncito para empezar. Dejamos pasar el momento adecuado por miedo, pereza, estrés o una mezcla de todos. Así que aquí os dejo unas cuantas razones por las que hacer las cosas ahora que espero que os anime a empezar ya.
¿Por qué ahora?
Porque ya son demasiadas las veces que nos arrepentimos de no hacer algo a tiempo.
Porque hoy es el día, ni mañana ni ayer.
Porque hay oportunidades que sólo ocurren una vez en la vida.
Porque luego ya es demasiado tarde.
Porque el ahora nunca es como el antes ni el después.
Porque el que no arriesga, no gana.
Porque unas veces saldrá bien y será un éxito y otras veces saldrá mal y será un aprendizaje, pero lo importante es que sea.
Porque cuántas veces dijistes “luego” y ese luego nunca llegó.
Porque la vida se mide por instantes y esos instantes son ahora.
Porque es mejor arrepentirse de algo que has hecho que de algo que no has podido hacer.
Porque cuanto antes empieces antes acabas.

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La Anorexia III : diagnóstico diferencial y etiología.

En la Anorexia, al igual que en el resto de trastornos alimentarios, se pueden encontrar síntomas que se solapen con otros trastornos o que puedan confundirse con un trastorno alimentario sin que necesariamente estén relacionados. Aquí expongo los principales trastornos y sus síntomas, que debemos descartar antes de realizar un diagnóstico de anorexia:

• Enfermedades médicas que cursan con importante pérdida de peso (diabetes, neoplasia, tirotoxicosis).En estos casos no existe una imagen distorsionada del propio cuerpo ni un deseo de adelgazar más.

• Trastorno depresivo mayor: si bien en este caso puede haber una pérdida de peso importante, los individuos no suelen desear adelgazar ni tienen miedo a ganar peso.
• Esquizofrenia: en determinado trastornos psicóticos se pueden presentar patrones extraños de alimentación, fundamentalmente debido a delirios sobre envenenamiento.
• Trastorno obsesivo compulsivo: no se efectúa este diagnóstico si las obsesiones y compulsiones sólo se relacionan con el alimento.
• Fobia social: no se efectúa este diagnóstico si los miedos sociales se limitan a la conducta alimentaria.
• Trastorno dismórfico corporal: no se efectúa este diagnóstico si la alteración sólo se relaciona con la silueta y el tamaño corporales.

Como en la mayoría de trastornos psicológicos no se conoce a ciencia cierta su etiología y en la mayoría de los casos, no afecta un solo factor al desarrollo, sino que suelen ser etiologías multicausales.

Garfinkel y Garner, Toro y Villardel, adoptan una perspectiva multidimensional del significado de anorexia nerviosa. Consideran el trastorno como el producto final de un conjunto de fuerzas que interactúan como factores predisponentes, desencadenantes y perpetuantes.

Los factores predisponentes serían variables que dificultan el desarrollo de autonomía e independencia en la adolescencia. Los factores desencadenantes se caracterizan por el fracaso del individuo en la adaptación a las demandas del medio en un momento adecuado.

Los factores perpetuantes son las consecuencias físicas y psicológicas de la psicopatología del trastorno alimentario.

> Factores predisponentes: factores genéticos, edad(13-20 años), sexo femenino, trastorno afectivo, introversión/inestabilidad, obesidad, nivel social medio/alto, familiares con trastornos afectivo, familiares con adicciones, familiares con trastornos de la ingesta, obesidad materna, valores estéticos dominantes.
> Factores precipitantes: cambios corporales, separación y pérdidas, rupturas conyugales de padres, contactos sexuales, incremento rápido de peso, críticas sobre el cuerpo, enfermedad adelgazante, traumatismo desfigurador, incremento en la actividad física, acontecimientos vitales.
> Factores perpetuantes: consecuencias de la inanición, interacción familiar, aislamiento social, cogniciones anoréxicas, actividad físicas excesivas, iatrogenia.

El interés de un enfoque de este tipo reside en que no es válido hablar de la causa, sino que hay que analizar las distintas dimensiones que se combinan para que un trastorno alimentario finalmente se desarrolle. Este modelo se convierte en un instrumento útil a la hora de construir un análisis de los factores de riesgo e intentar intervenir antes de que el trastorno se manifieste en su máxima gravedad.

LA ANOREXIA II: Curso y epidemiología

Según Saldaña-García, el curso y el desenlace del trastorno son muy variables. Algunas personas se recuperan totalmente después de un episodio, otras presentan un patrón fluctuante de ganancia de peso seguida de la recaída y otras sufren un deterioro crónico a lo largo de los años. Con el tiempo, especialmente en los primeros cinco años después del inicio, una fracción significativa de individuos que padecen anorexia nerviosa tipo restrictivo empieza a recurrir a atracones, lo que indica un cambio al subtipo compulsivo/purgativo. Un cambio sostenido en el cuadro clínico (aumento de peso junto con presencia de atracones y purgas) puede permitir a veces un cambio en el diagnóstico por el de bulimia nerviosa.

La mortalidad a largo plazo de este trastorno es de un 10% (DSM-IV-TR). La muerte se produce por inanición, suicidio o desequilibrio electrolítico. Después de 20 años o más de duración del trastorno, la mortalidad es del 18% (Treasure).

Se han señalado como síntomas de mal pronóstico la larga duración del trastorno con muchos intentos de tratamiento; el peso mínimo alcanzado; la edad de inicio en asociación con un pobre ajuste premórbido; la personalidad premórbida, las dificultades sociales y las relaciones familiares deterioradas. (Treasure).

La prevalencia de la anorexia nerviosa durante la vida es, en las mujeres, aproximadamente de un 0.5% (DSM-IV-TR). Predominan los sujetos que se encuentran por debajo del umbral para el trastorno (es decir; con un trastorno de conducta alimentaria no especificado). La prevalencia entre los hombres es aproximadamente una décima parte de la de las mujeres. Es, además, un trastorno muy extendido entre ciertas profesiones, por ejemplo, gimnastas y modelos.

Este trastorno parece ser mucho más prevalente en las sociedades industriales en las que abunda la comida y en las que estar delgado se relaciona estrechamente con el atractivo (especialmente en mujeres). Es más frecuente en Estados Unidos, Canadá, Europa, Australia, Japón, Nueva Zelanda y Sudáfrica; de la prevalencia del trastorno en otras culturas se posee muy poca información. La anorexia nerviosa raras veces e inicia antes de la pubertad; sin embargo, algunos datos sugieren que la gravedad de los trastornos mentales asociados puede ser mayor en los casos prepuberales (DSM-IV-TR). En cambio, otros datos indican que cuando la enfermedad se inicia en la primera adolescencia (entre 13 y 18 años) el pronóstico es mucho más favorable. Más del 90% de casos se observa en mujeres.

Se inicia típicamente entre los 14 y los 18 años. Es muy rara la aparición de este trastorno en mujeres mayores de 40 años. El comienzo de la enfermedad se asocia muy a menudo a un acontecimiento estresante.

Según Toro y Villardel los criterios que indicarían la conveniencia de ingreso hospitalario son de tres tipos:
1. Médico-biológicos: pérdida de peso igual o superior al 25% del peso esperado según la edad y talla, o presencia de irregularidades electrolíticas, alteraciones en los “signos vitales” o infecciones intercurrentes.
2. Familiares: relación familiar conflictiva en extremo.
3. Psicológicos individuales: presencia de psicopatología importante.

Cuando la pérdida de peso es considerable, pueden aparecer síntomas como estado de ánimo deprimido, irritabilidad, retraimiento social, insomnio y pérdida del interés por el sexo. Pueden aparecer cuadros con todos los criterios del trastorno depresivo mayor o características del trastorno obsesivo compulsivo (el funcionamiento obsesivo e intrusivo acerca de la comida es precisamente fomentado por el estado de inanición). La comorbilidad
con trastornos de personalidad es también importante, principalmente con el trastorno límite (37%), evitación (33%), y dependencia (10%).

En un estudio llevado a cabo por María Yolanda Vellisca González y cols. se llegó a conclusiones que avalan la distinción entre anorexia nerviosa de inicio temprano vs. Tardío. Por un lado, un porcentaje (21.4%) de pacientes manifestaba un inicio temprano del problema, antes de los 14 años, que en el caso concreto de la AN, supone que prácticamente en todos los casos se encuentra una afectación importante en la percepción de la imagen corporal. Este aspecto resulta menos relevante en el caso de los trastornos de inicio tardío y en mucha menor medida en los casos de AN atípica. Las implicaciones teóricas de estos datos son relevantes en varios aspectos. Así, se podría empezar a plantear la posibilidad de establecer subtipos de AN en función de la edad de inicio. En este sentido, el componente cognitivo-afectivo relacionado con la percepción corporal podría ser central en estos casos.
Investigaciones realizadas con población preadolescente y adolescente, han documentado la presencia de conductas alimentarias de riesgo y problemas en la percepción de la imagen corporal, particularmente en el género femenino, ya que a las mujeres se les invita y se les recuerda constantemente “el poder que posee la apariencia física y el valor de la delgadez” (Killen y Taylor, 1996) y que el comer poco es más femenino (Cachelin, Rebeck, Chung y Pelayo, 2002; Leonhard y Barry, 1998).
Así, teniendo en cuenta que la imagen corporal se va gestando durante la niñez y que es a partir de la adolescencia cuando tiene un gran peso en el desarrollo psicosocial de la persona, intervenir sobre este ámbito podría tener importantes efectos preventivos, tanto para la no aparición del trastorno como para el abordaje inicial del mismo.